Ejercicios Espirituales del Clero Diocesano 2026

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Del lunes 2 al viernes 6 de marzo se llevaron a cabo los Ejercicios Espirituales del clero de la diócesis de Cruz del Eje, en la Casa de Ejercicios Espirituales de Villa Cura Brochero.

La casa, administrada y custodiada por las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, continúa la obra y el espíritu del santo cura argentino, ofreciendo un espacio privilegiado para el encuentro con Dios en el silencio y la oración.

Participaron de estos días todos los sacerdotes y diáconos transitorios de la diócesis junto al obispo, quienes vivieron un tiempo de fraternidad sacerdotal, silencio interior y desierto espiritual para renovar su seguimiento del Señor.

El retiro fue predicado por el padre Hugo Massimino, de los Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey, quien propuso a los participantes un itinerario espiritual inspirado en la vida de Jesús.

El camino comenzó con la contemplación del desierto, como lugar de silencio, soledad, preparación y deseo de Dios, pero también de prueba y discernimiento para permanecer con Jesús.

A partir de allí, el retiro fue recorriendo distintos escenarios del Evangelio. Nazaret, la casa sencilla donde madura el deseo de Dios y la vida cotidiana se convierte en lugar de santificación; el río Jordán, donde redescubrir la gracia del bautismo y experimentar la misericordia que tantas veces anunciamos; la montaña y el mar de Galilea, espacios donde escuchar nuevamente la voz de Jesús que nos llama y nos elige una y otra vez para estar con Él y anunciar su Reino.

El itinerario culminó en Jerusalén, contemplando al Señor en su pasión y muerte por nuestros pecados, para finalmente abrir la mirada al mundo y a toda la creación como don de Dios y como campo de misión al que somos enviados para llevar su Nombre.

Fueron días vividos en un clima profundamente ignaciano, marcados por la oración, el silencio y la fraternidad sacerdotal, en esa casa donde aún hoy se respira un aire de conversión y de renovación interior, lo que el mismo Santo Cura Brochero llamaba un verdadero “baño del alma”.

La misa de clausura fue presidida por el obispo diocesano, Mons. Ricardo Araya, quien, haciendo referencia al Evangelio del viernes sobre los trabajadores de la viña, exhortó a presbíteros y diáconos a cuidar con amor la viña que el Señor les ha confiado. Los animó también a pastorear con paciencia y cercanía al pueblo de Dios, evitando toda forma de dureza o maltrato, y recordando la herencia espiritual recibida del Santo Cura Brochero: un pueblo sencillo que espera pastores según el corazón de Cristo.

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