Encuentro jubilar de la vida consagrada en la Región Centro

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Celebrando el peregrinar de la Vida Consagrada de la Región Centro, el sábado 26 de julio se realizó en  la ciudad de Córdoba, en el colegio Taborín, la jornada jubilar.

 Nuestra diócesis estuvo representada por diez consagrados: La hermanita Inés González (Hermanitas de la Paz), el hermano Agustín Grosso (en representación de los Monjes de la Santa Cruz), Las hermanas Anastasia Valenzuela y Mercedes Vega (Hnas. Dominicas de San José), Mónica Frigerio (Movimiento de los Focolares), Viviana Acosta (Comunidad de la Virgen de Lujan), la hermana Carolina De la Fuente (Esclavas del Corazón de Jesús) y las hnas. Blanca, Ángela y Nhatali (Doroteas de Commo).

Con un día lluvioso y frio partieron los consagrados a la madrugada, llegando al lugar con tiempo para preparar el rincón diocesano con fotos de  los consagrados en distintos momentos o acontecimientos  diocesanos, la ubicación en el mapa y una imagen del santo cura Brochero con una reliquia a sus pies. Imagen y reliquia de la que tomaron gracia los participantes al momento de  pasar por los rincones de las comunidades para conocer los carismas  y servicios y rezar por cada misión.

Después de la bienvenida y oración inicial animada por la hermanita Inés y el hermano Fernando (Hermanos de la Sagrada Familia), se recibió y proclamó la palabra de Dios.

 La reflexión estuvo a cargo del cardenal Ángel Rossi, quien hizo una semblanza del legado del papa Francisco al que definió como “un discernidor que nos recordó que el objetivo de la Iglesia es ser madre que escucha, tutela, protege y cuida”. “Cuidar” en general es una palabra que lo define, y que él encuentra plasmada en la figura de San José.

Como afirma uno de los autores que ha escrito sobre Francisco: “Ya no somos los mismos después de su paso por nuestra historia”. Uno de los verbos más dichos por Francisco  fue “cuidar” y muchas veces se expresó en gestos, gestos y más gestos que no los inauguró con su pontificado, los heredó Francisco de Jorge Mario Bergoglio.

  Dirigiéndose a los consagrados, Mons Rossi dejó  la pregunta: “¿es realmente  el Señor el primero y único amor, como nos hemos propuesto cuando profesamos nuestros votos?”. También  se detuvo en la palabra “compunción” usada por Francisco y a la que  definía como       “la capacidad de dejarse traspasar el corazón”.

Luego desarrolló  la idea de  agacharse y servir, como Jesús lavando los pies en la Ultima Cena

Pero esto será imposible sin un encuentro personal, íntimo, prolongado con el Señor. Terminó su reflexión recordando  que Francisco decía que las notas que caracterizan a la vida consagrada son la alegría y la profecía. “Damos gracias al Señor por la sonrisa de los consagrados, por sus hechos y palabras que nos dan la alegría de la Buena Noticia”. Expresó el cardenal.

                Después de la reflexión de mons. Ángel Rossi, hubo unos minutos para compartir el eco de lo escuchado y se hizo memoria agradecida por la vida del papa Francisco y el padre Mamerto Menapace. Antes de terminar la jornada, los religiosos y religiosas se pusieron bajo el amparo de María, Madre de Lujan y recibieron la bendición final del cardenal Rossi.

Entre las noticias del día, la Arquidiócesis de Córdoba anunció la misión de los consagrados por los barrios de la ciudad y la diócesis de Cruz del Eje la misión  jubilar de la Vida Consagrada el fin de semana del 13 y 14 de septiembre. Después de una “choripaneada”, se dio por finalizado el encuentro. Los consagrados de la diócesis  de Cruz del Eje agradecen esta experiencia de fraternidad y comunión. 

Fuente y crédito fotográfico: Viviana Acosta

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