El 11 de octubre se llevó a cabo la 5° Peregrinación Juvenil diocesana al Santuario del Santo Cura Brochero. Participaron más de 800 peregrinos de distintos puntos de la Diócesis.

Convocados por el Obispo, los jóvenes de la Diócesis caminaron hacia Villa Cura Brochero en la 5° edición de la Peregrinación Juvenil. La actividad fue animada por la Pastoral Juvenil diocesana para conmemorar el 9° aniversario de la canonización de San José Gabriel Brochero. Participaron jóvenes de las parroquias, capillas, grupos juveniles, catequesis, movimientos, estudiantes de colegios del obispado acompañados de docentes y peregrinos venidos de muchos puntos de la Diócesis haciendo un gran esfuerzo.
La actividad comenzó muy temprano hasta que se lograron congregar en los dos puntos de salida: El Faro y Altautina. Desde ahí los caminantes fueron hasta Ciénaga de Allende, donde se encontraron y recibieron la Cruz Jubilar. Luego peregrinaron hasta Villa Cura Brochero debajo de un sol abrazador pero con gran espíritu de fe.

En el Santuario monseñor Ricardo Araya presidió la misa, allí felicitó a los jóvenes. En la homilía expresó: “Jesús nos ha traído por los caminos de Brochero donde el Cura dejó todo, hasta sus huesos, que veneramos como reliquias en este Santuario. Cada uno de nosotros hemos venido a decirle a Jesús algo: nuestros miedos, heridas, incertidumbre, nuestros vacíos, aquellas situaciones a las que no les encontramos salida. Le traemos a Jesús el grito silencioso de nuestros amigos que se encuentran privados de la libertad, no porque estén en la cárcel, sino porque la vida, las cosas, las personas, las estructuras les han quitado libertad. Cada paso que hemos dado es un rostro, una cara, un motivo, una persona, un familiar, por el que venimos a traer. Podemos decirle a Jesús lo que necesitamos.”
“Aquí estamos en este Santuario para darle gracias a Dios, cada uno de nosotros tiene mucho para agradecer, porque Dios nos ha bendecido tantas veces con sus sabia providencia. Estamos aquí para decirle a Brochero: ‘somos familiares de aquellos paisanos tuyos a los que vos predicaste tantas veces el evangelio. Somos descendientes de aquellos changos y chinitas que te conocieron y que gracias a a ellos hemos nosotros recibido la fe que vos fortaleciste en sus corazones cuando ellos eran jóvenes como nosotros’. Porque hemos recibido esa fe como herencia estamos para dar gracias.” Reflexionó el Obispo.

“En esta zonas, entre estas sierras, sabemos quien es Brochero, no porque lo hayamos leído, sino porque en la familia se nos contó. Se nos relató quien era el Cura. Se nos dijo que le pidiéramos. Conocemos a Brochero como a alguien de la propia familia. Me gustaría que, así como ustedes no pierden la tonada de la sierra cuando se van a otro lado, no pierdan este sello de Brochero que tenemos todos los que acá vivimos. No se puede conocer esta zona sin nombrar a Brochero. Un hombre que supo hacer alianza con esta gente, con su cultura, el clima, su estilo de vida. Jesús nos trajo por los caminos de Brochero. Jesús nos ha mostrado en Brochero lo que espera de nosotros“. Finalizó monseñor Ricardo.



